Razones por las que puedes perder tu depósito de renta

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Al firmar un contrato de arrendamiento, tanto propietarios como inquilinos adquieren derechos y obligaciones que garantizan la sana convivencia entre ellos antes, durante y al finalizar el contrato.

Dentro de este contrato se define el “depósito inicial”, el cual es el monto de dinero que actúa como garantía para el propietario en caso de que el inquilino incumpla con los compromisos señalados. Por regla general, dicho depósito es equivalente a un mes de renta, aunque puede incrementar en caso de que no existan requisitos forzosos para formalizar el contrato.

En la mayoría de los casos este depósito es devuelto al inquilino una vez finalizado el contrato de arrendamiento. Sin embargo, existen situaciones en donde el propietario está en su derecho de retenerlo y hacer uso de él, te las compartimos a continuación.

No entregar el inmueble como lo estipula el contrato 

Todo contrato de arrendamiento debe señalar el estado del inmueble al momento de la entrega. Es decir, debe mencionar que cumple con todos los requisitos y condiciones de higiene y seguridad necesarias para ser habitado, así como señalar todos los deterioros existentes en paredes, suelos, techos e instalaciones.

 

Al finalizar el contrato, el inmueble debe ser entregado con no más deterioros que los señalados en el contrato, más los causados por el uso normal y razonable del inmueble. De lo contrario, el dueño podrá retener el depósito de renta para compensar los daños.

Deterioros causados por el uso normal que el propietario no puede cobrar

  • Alfombras, duelas y pisos desgastados o rayados.
  • Pintura desgastada, descascarada o teñida.
  • Fracturas en la estructura causadas por situaciones ajenas e incontrolables al inquilino (es el caso de los sismos).
  • Desgaste en instalaciones (eléctrica, gas o agua).

Deterioros causados por el inquilino que el propietario puede cobrar

  • Ventanas, puertas o pisos rotos.
  • Fracturas u hoyos en las paredes (siempre que no sean de estructura).
  • Quemaduras en cualquier área.
  • Suciedad en exceso.
  • Mal uso de las instalaciones.

De realizarse modificaciones sin consentimiento del dueño, este puede reclamar una indemnización por daños y perjuicios y utilizar el depósito de renta para hacer reparaciones  u obligar al inquilino a reponer las cosas a su estado previo.

Es responsabilidad del propietario mantener el inmueble en las condiciones adecuadas para ser habitada. Así que antes de realizar una modificación y perder el depósito, exige que se cumpla lo acordado.

Al finalizar el contrato, el propietario tendrá un plazo (generalmente de 60 días) para utilizar el depósito en beneficios del inmueble. En caso de que todo se encuentre en buenas condiciones y no haya deudas o irregularidades, debe devolver el depósito en garantía.

La relación entre propietario e inquilino puede ser armoniosa si cada uno cumple con sus obligaciones. Para más consejos ponemos a disposición estas recomendaciones para lidiar con un arrendador complicado.

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